Tanto entre los profesionales de las tecnologías de comunicación como entre los consumidores se mantiene cierta confusión respecto a algunos de los adjetivos que se aplican a la tecnología. Por un lado, se habla de soluciones ‘punteras’ y de ‘última generación’, que se orientan a un público ávido de innovaciones y de nuevas aplicaciones que ayuden a transformar su vida; y por otro, están las soluciones ‘básicas’, ‘sencillas’ o de ‘fácil uso’. Sin embargo, ¿no deberían las soluciones de ‘última generación’ también ser sencillas?
Curiosamente, somos pocos los que ponemos en duda la distinción entre funcionalidad y sofisticación. Somos los que entendemos que la tecnología existe precisamente para hacer la vida más fácil, para ahorrar tiempo y para evitar dolores de cabeza en nuestras actividades diarias. De la misma forma que un periodista tiene la responsabilidad de transformar ideas y realidades complejas en relatos y crónicas cercanas y accesibles, los que trabajamos con las nuevas tecnologías tenemos que aplicar nuestros conocimientos sofisticados de manera que nuestras soluciones sean fáciles, intuitivas y accesibles para la audiencia a la que nos dirigimos.
No en vano, si analizamos cada una de las grandes 'innovaciones' tecnológicas en los últimos años, podemos ver como generan diversas posibilidades para dar respuesta a según qué necesidades. Pongamos como ejemplo la navegación por satélite (GPS). Para las empresas de logística, este avance ha permitido agilizar muchísimo los procesos de distribución al permitir que los conductores identifiquen la ruta más directa o más rápida para llegar a su destino. Para las de marketing, permite categorizar a los consumidores en función de su ubicación real para así aumentar la relevancia de las ofertas publicitarias. Para los singles, ¡incluso pueden buscar pareja entre candidatos que comparten su ubicación geográfica en este preciso instante! Cada público tiene sus necesidades concretas y la tecnología inteligente puede dar respuesta a ellas.
Y en este contexto, ¿qué pide el público senior? Pues, al igual que cualquier segmento demográfico, para gustos, colores. En primer lugar, quieren estar en contacto con los suyos y sentirse seguros sin perder la independencia y la libertad de poder seguir dedicándose a las actividades que dan sentido a la vida. Sin embargo, también hay mucha variedad de respuestas. Los hay con mayores dificultades auditivas, que buscan un teléfono con sonido claro y compatibilidad con audífonos. Con dificultades de vista, o incluso invidentes que necesitan un dispositivo que se comunique con ellos mediante la voz, no solo para las tareas más sencillas sino incluso para traducir información visual, como los colores de las prendas en una tienda online, en un lenguaje comprensible para ellos. Y, por supuesto, para los que tengamos que cuidar a parientes mayores, buscamos poder localizar a nuestros seres queridos para tener la tranquilidad de que están fuera de peligro. Algo que abre la puerta a nuevas aplicaciones de la tecnología GPS, o incluso a soluciones que nos permitan comprobar su actividad o configurar su dispositivo en remoto.
Son solo algunos ejemplos de cómo la tecnología puede hacer que la vida sea más fácil para las personas mayores. Algo que, desde luego, no va reñido con la sofisticación. 
Y me satisface ver como últimamente los que nos dedicamos a ello lo hacemos tan bien que otros acabarán mirándonos como ejemplo de cómo adaptar la tecnología a un segmento concreto de la población para que dé respuesta a sus necesidades con soluciones sencillas, intuitivas y que hacen la vida más fácil en todos los sentidos.